Terapia Craneosacral

Es una técnica manual que con un tacto muy suave como una caricia,  produce un calor en las manos del terapeuta que suaviza y da flexibilidad a todos los tejidos del cráneo, de la columna y del cuerpo. Ayuda en el intercambio de todos los fluidos de la fascia y a armonizar el sistema nervioso. Da el tono correcto a todo el tejido y musculatura del cuerpo y libera tensiones causadas por accidentes y por posturas debido a traumas emocionales del pasado o desde el nacimiento. Con la Terapia Craneosacral se llega a un estado de relajación muy profunda, se alcanza un bienestar incalculable, liberándose muchas tensiones craneales, faciales y de la medula espinal causantes de muchos problemas tanto físicos como psíquicos.

La Terapia Craneosacral practicada desde una manos expertas, ayuda a  resolver todos los problemas físicos y psíquicos, tanto craneales como de columna vertebral y del sistema nervioso.

Es un tratamiento especial para resolver muchos problemas relacionados con el  nacimiento, debido a accidentes, traumas emocionales, etc.  Ayuda a localizar las causas de los problemas, no los síntomas.

¿PARA QUIÉN? ¿PARA QUÉ?

BEBÉS: Traumas del parto, toda lesión ocurrida por la compresión prolongada de los huesos del cráneo durante el pasaje por el canal de nacimiento.
En caso de parto por cesárea, completa el proceso natural de masaje, compresión y expansión de huesos y órganos.

NIÑOS: Problemas de aprendizaje, hiperactividad, nerviosismo.

MUJERES: Embarazo difícil, posparto, disturbios menstruales, sintomatología de la menopausia, ayuda en los tratamietnos de fertilidad.

PERSONAS MAYORES: Insomnio, depresión, dolores crónicos.

EN GENERAL PARA TODOS: Secuelas de accidentes, postoperatorio, sintomatología persistente (dolores de cabeza, ciática, lumbago, escoliosis, etc.), disturbios funcionales (digestivos, nerviosos, problemas de mandíbula, de oído y de ojos).

COMO TRANSCURRE UNA SESION.

En un entorno seguro y tranquilo, con el paciente tumbado boca arriba, sin necesidad de desnudarse, el terapeuta va tocando, con un contacto muy ligero, en distintas zonas del cuerpo. Principalmente en los pies, en el sacro, a lo largo de la columna y en la cabeza. Permanece unos momentos en cada zona, dependiendo del grado de movimiento-salud que haya.

Generalmente, al terminar la sesión, el paciente tiene la sensación de profunda calma, conexión consigo mismo, bienestar y profunda relajación.